miércoles, noviembre 18

El mito de la trama

«El Intramable después de haber encontrado una respuesta para dar al sofisma llamado del cocodrilo, desafió nuevamente al Tramador. Éste último, sorprendido de la misma forma que se sorprendió la Esfinge con Edipo, pues la intramabilidad del Intramable había resistido todas sus tramas hasta llegar a la última, la trama mayor, la única, la gran trama, trama entre las tramas, reina de tramas, la trama santa, santa trama de las tramas, trama de la divina gracia, trama purísima, trama castísima, trama virginal, trama sin corrupción, trama Inmaculada, trama del buen consejo, trama del Creador, trama del Salvador, trama prudentísima, trama excelsa, trono de tramas, torre de tramas, trama de oro, arca de las tramas, puerta del cielo, estrella de la mañana, refugio de los tramadores, consuelo de los afligidos, trama de los ángeles, trama de los patriarcas, trama de los profetas, trama de los apóstoles, trama de todos los santos, trama concebida sin pecado original.»

Es ese el único fragmento encontrado sobre lo que se conoce como el Mito del Tramador y del Intramable. Recién descubierto, muchos eruditos atribuyeron el fragmento que contiene la famosa frase: “¿Es una trama de cintas o una cinta de tramas?” como parte de la misma obra y se produjo un gran debate sobre si dicha cita antecede o no a la primera. Por un lado, los que afirman que el segundo fragmento precede al primero, intentan completar de alguna manera la trama que aún no se ha descubierto a la que hace referencia el primero y añaden que El sofisma llamado del cocodrilo también puede formar parte del texto original; por el otro, los que no comparten esta teoría, es decir, los que exponen que el segundo antecede al primero, procuran encontrar la respuesta a dicho sofisma. Sin embargo, los análisis de carbono 14 han determinado que la segunda tablilla pertenece a una época mucho más primitiva (hacia el VII siglo a.C.) mientras que la primera data del II siglo d.C.

A pesar de que ambos fueron encontrados en el istmo de Corinto, una investigación más cuidadosa aclaró que el primer fragmento fue escrito en el griego dórico y que el segundo contenía voces del jónico. Aún así, no hay pruebas contundentes para refutar alguna de las dos teorías anteriores, pues puede tratarse de una transcripción del mito primordial o una nueva reelaboración de ese mito o una elaboración de un nuevo mito.

Hace poco, un pergamino hallado al norte de la península itálica hizo recaer nuevamente el interés de los estudiosos en el Mito del Tramador y del Intramable, que había permanecido en el olvido por mucho tiempo. El pergamino anapistógrafo teñido de púrpura, cuya encuadernación cuenta con numerosas incrustaciones de piedras preciosas y láminas repujadas de oro, es un trabalenguas en latín escrito durante el Medievo. Por esta razón, los estudiosos suponen que el autor de este trabalenguas conocía el mito y que es probable que las respuestas tanto del cocodrilo como del Tramador sean encontradas no en Grecia, sino en Italia.

            En fin, el mito mismo parece sugerir la idea de que todas las tramas giran hacia el mismo punto. Es posible que el llamado fragmento sea, en realidad, una obra completa, a la que no solo es un error atribuirle una frase escrita ochocientos años antes, sino cualquier otra.

            He aquí el trabalenguas completo para que cada quien pueda interpretar si tiene o no relación con el mito del Tramador y el Intramable.


Si tú tramitas,

ellos juan tramitan.

Si ellos juan tramitan,

tú juan tramitas tramas.

Si tú juan tramitas tramas,

ellos juan tramitan traman trucos.

Si ellos juan tramitan traman trucos,

tú juan tramitas tramas trucos tretas.

Si tú juan tramitas tramas trucos tretas,

ellos juan tramitan traman trucos tretan trejos.

Si ellos juan tramitan traman trucos tretan trejos,

tú pelucas.

 

Si tú pelucas,

ellos juan pelucan.

Si ellos juan pelucan,

tú juan pelucas barbas.

Si tú juan pelucas barbas,

ellos juan pelucan barbas trucan.

Si ellos juan pelucan barbas trucan,

Tú juan pelucas barbas trucas tramas.

Si tú juan pelucas barbas trucas tramas,

ellos tramitan.

 

Si ellos tramitan,

Tú juan tramitas.

Si tú juan tramitas,

ellos juan tramitan tramas.

Si ellos juan tramitan tramas,

tú juan tramitas tramas trucas.

Si tú juan tramitas tramas trucas,

ellos juan tramitan tramas trucan tretas.

Si ellos juan tramitan tramas trucan tretas,

tú juan tramitas tramas trucas tretas trejas.

Si tú juan tramitas tramas trucas tretas trejas,

ellos pelucan.

 

Si ellos pelucan,

Tú juan pelucas.

Si tú juan pelucas,

ellos juan pelucan barban.

Si ellos juan pelucan barban,

tú juan pelucas barbas trucas.

Si tú juan pelucas barbas trucas,

ellos juan pelucan barban trucos traman.

Si ellos juan pelucas barban trucos traman,

tú tramitas.

 

 

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jueves, mayo 14

El otro Midas

Hoy que todo lo que toco se convierte en llanto. Hoy, que soy yo quien derrama el cerúleo océano donde habitan las sirenas y nada el pez del dolor, reclamo a Dios que sean las lágrimas fruto de mis labios para no conocer la sed y que no haga falta probar la áurea miel que refleja la dulzura del Sol; para no envidiar la ambrosía sagrada ni el vino de la copa de Baco y callar cuando la serpiente invite un trago del té del bien y del mal. En este día que todo lo que cae en mis manos se derrite como la nieve al trisar de las golondrinas, suplico que mi nariz no soporte el peso de mi angustia y deje escapar la cascada que me impida disfrutar de una joven rosa, del olor del rubí; para que el incienso sólo sea una débil luciérnaga y el Martini, una amarga esmeralda que quiso ser alga. Hoy, que el cielo está triste y soy yo el culpable, ruego que se aneguen mis oídos a fin de no oír el batir de las alas del cuervo que me cubre, ni el murmullo del mar ni el sollozo de un oboe; para ser inmune al canto de las sirenas y sólo escuchar el eco de lágrima contra lágrima. Hoy renuncio a la esperanza de mi salvación, a los eclipses y a los cometas para que mis ojos dejen de enturbiar tu imagen de mi mirar.

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miércoles, mayo 13

Deseo

Canoro pez que en el cielo sin tino:
poco perfuman las nubes de oribe
con el tinte con que Selene transcribe;
derrama lágrimas en horre y vino.

Posa silente el proscrito divino,
estatua de agua como su aljibe,
a la sombra del sauce aún no exhibe
abatido el fruto que es uno y trino.

Del arroyo al mar cae la pluma,
tímida entibia detrás del velo
como el Sol entre la bruma.

¡Oh estrella, que gobiernas el cielo,
un sollozo blanco como espuma
poder querer llorar solo anhelo!

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miércoles, abril 1

Wondertëlt

A veces el lugar más buscado puede ser nuestra propia casa. No porque sea el sitio de descanso después de una noche de continuo agotamiento, no porque sea la sábana que nos cobija —si es que se ha moldeado correctamente— de la estulticia exterior; mucho menos porque sea el espacio que conocemos a la perfección ni sea donde se esté más cómodo y se puede hacer lo que se plazca. No es por ninguna de esas razones sino porque es el lugar donde nos percatamos de todos los otros, el que nos hace apreciar la ciudad, el bosque, el mar y el segundo piso.

Es posible que si cada vez que despertáramos o cada vez que volviéramos a entrar a una habitación, esta fuera una nueva, que en vez del escusado verde claro estuviera uno azul y que los sofás estuvieran en la pared del frente a la que se acostumbraba colocados de tal modo que fuera imposible sentarse, sino que sirvieran para apoyar el plato de comida mientras se refleja en las paredes de espejo la luz roja de las lámparas; dejaríamos de abandonarla y pasaríamos días enteros abriendo las puertas para hallar alguna sorpresa. Después de todo, salimos para encontrar lo que no está en casa así como el panadero no sale a amasar panes ni el carnicero a rebanar chuletas ni la monja a aburrirse.

Fue lejos y cerca, dentro y fuera de mi casa, amigos míos, pues fue en el paralelismo de mi cama que ocurrieron; salvo los más terrenales, los hechos que me dispongo a relatar.
La cantina era un semicírculo. En su pared recta frente a la barra, dos pequeñas ventanas rectangulares dejaban ver a igual número de niñas empolvadas y con manchas de lluvia antigua corriendo por el pastizal. Por otro lado, el curvo, estaban las puertas de los baños. En el femenino habían pintado una M roja para indicar mujeres; en el de los hombres igualmente una M roja que podía bien representar men, mensch, masculino, masculin, мужчина. Seguramente los baños tenían ventanas redondas. En el centro del salón había tres podridos rectángulos de madera levantados del suelo, más fangoso que un pantano, por unos troncos verticales que a simple vista parecían mesas pero que en realidad eran el hogar de blatodeos y quilópodos. Ese era justamente el aspecto de toda la construcción, parecía que sólo le habían arrancado a arañazos los hongos y los líquenes a un gran madero caído para después cortarlo y formar primero las paredes y luego las mesas y las sillas. Lo más probable fuera que quienes lo habían construido fueran los dos hombres que se encontraban conmigo pues no podían ser otros más que el dueño y su futuro dueño, el hijo del primero. El más viejo estaba sentado a mi izquierda, tenía en su maciza mano color corteza de acacia negra medio vaso de whisky y con sus uñas amarillentas hacía que tintinara. Decir de esos brazos que resaltaban sus venas hubiera sido un requiebro ya que eran algo entre hongo y alga, habían dejado de ser piel cuando desprendió las cianobacterias del árbol pero dejándoselas en su cuerpo raquítico, tan fuerte fue la infección que se le cayeron los dientes y se le secó de tal manera la garganta que lo único que podía deglutir era whisky de cuarenta o más. Su hijo era alto y robusto como un roble y fue él quien me alcanzó mi primera Wondertëlt.

Pregunté de dónde provenía esa cerveza, el hijo preguntó al padre y como este no contestara ninguno supo cómo había llegado hasta el pequeño refrigerador, ni cuanto costaba realmente; me la vendió barata calculando el impuesto de importación pues nadie dudó que se tratara de una extranjera. 
Su sabor no se podría comparar con la miel más dulce, ni con la salobridad y tristeza de la sangre, ni con la amargura del cacao, su sabor era sencillamente contra naturam. Jamás nadie ha probado algo como lo que contenía aquella botella que hasta el más feliz de mis órganos: la nariz; habría dejado de lado su carácter nasal para degustar aquel néctar maravilloso. Si pudiéramos de la ambrosía obtener un extracto y de este otro más y continuar así hasta que el alimento de los dioses pierda su inmortalidad, hasta que lo que no puede morir sucumba y sea el éxtasis, la quinta esencia contenida en líquido que el hombre pueda beber, eso sería Wondertëlt.

Desde el momento que la vi, con su luz propia, como la del Sol, que tenía que liberarla de su prisión vidriosa y poder dejarla que nos enseñara —como si fuera posible— su verdadera forma. Fue esa luz también la que iluminó la ë* y me dio a entender que no era latina sino cirílica rusa, comprendí que era mitad lo que conocemos como inglés, un décimo lo que conocemos como ruso (aunque seguramente su origen es alemán; habrá que preguntarle a Vicente que ha tomado por esos rumbos), pero no se trataba de esos idiomas vulgares sino de una criptografía especializada, personal y significativa para mí en ese momento, en ese punto. Podría describir su apariencia similar al de la Quilmes pero no tiene sentido pues nadie va a intentar buscarlo, es más posible que el código que utilices para encontrar lo que para mí fue Wondertëlt sea totalmente diferente y se parezca más a F£3; o a un número telefónico.

La ë en el alfabeto cirílico ruso es una de las diez vocales. Su transliteración fonética al castellano es: io.  

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miércoles, marzo 25

El porqué no a los sujetalibros

Porque nos es imposible estando en el libro A —la Poética de Aristóteles— alcanzar el objetivo C—un cita de Cortázar— ya que previamente debimos haber recorrido la mitad del trayecto: el punto B—de Borges—. Y antes la mitad de la mitad, que el azar, en este caso, escogió Ficciones para que de este modo debamos detenernos y pasar cuidadosamente por La biblioteca de Babel, caminar por el radio y llegar al centro de Las ruinas circulares. Todo esto después de habernos dado cuenta que entre Tlön y Orbis Tertius se encuentra Uqbar.

Y, en cierto modo, debemos pasar también por la mitad de esta hoja que el viento dejó olvidada en algún punto entre A y C. 

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